En el entorno sanitario son muchos y diversos los factores que inciden en los pacientes desde su ingreso por las condiciones de cambio que se producen en su entorno físico, psíquico y social.
En este ámbito cobra importancia la relación entre el equipo sanitario y el paciente, El equipo facilita a las personas que adopten nuevas actitudes, sentimientos y comportamientos, que conozca otras posibilidades de actuación y obtenga sensación de control sobre sí mismo
ESTILOS DE RELACIÓN DE AYUDA
La relación de ayuda puede estar:
- Centrada en el problema: nos preocupamos sólo por el problema del paciente sin prestar atención a los aspectos subjetivos que puedan aparecer.
- Centrada en la persona: se presta atención a la persona, cómo vive el problema, preocupándose por sus sentimientos y centrándose en que el paciente necesita ser comprendido.
El estilos con los que aborda el personal la situación pueden ser:
- Directivo: ese induce a la persona a pensar de una manera determinada, dando poca confianza a la capacidad propia de la persona de tomar sus decisiones. Se realizan juicios, se persuade al paciente, se buscan propuestas inmediatas.
- Facilitador: la actitud se basa en buscar los recursos de la propia persona, se orienta a que los utilice de forma adecuada. Dentro de esta actitud tiene gran importancia la escucha activa y la comprensión.
- Autoritario: en este estilo nos centramos en el problema y este se quiere resolver de forma directa. No se buscan los recursos del propio paciente, sino que se utilizan los nuestros propios.
- Democrático/Cooperativo: está centrado en el problema del paciente, y la actitud que se adopta es facilitadora, en la que se implica a la persona para buscar la forma de resolver el problema.
- Paternalista: está centrado en la persona, en cómo vive el problema, y la actitud es directiva, se toma la responsabilidad de la situación del paciente, sobre protegiéndola.
- Empático: dirigido a la persona y con una actitud facilitadora. En la que se ayuda a la persona que es lo cree que debe hacer en relación a lo que puede realizar.
LA ACTITUD EMPATICA
La comprensión es la capacidad de escuchar a los demás y poder devolverles esa comprensión sobre su situación a ellos, de manera que se sientan realmente comprendidos.
Significa ante todo participar en la experiencia del paciente como si fuera nuestra, y transmitirle que lo hemos comprendido.
- Fase de identificación: en la que nos identificamos con la otra persona y con su situación.
- Fase de incorporación y repercusión: incorporación de los elementos de la experiencia del paciente que son semejantes a los propios.
- Fase de separación: apartarse de la implicación sentimental, manteniendo una distancia para evitar sentimientos de culpa. Sin esta fase existe una alta probabilidad de sufrir el síndrome del "burn-out" (acabar "quemado").
Una actitud fundamental de la relación de ayuda, significa aceptar sin condiciones a la persona que se pretende ayudar, sin realizar juicios de valor.
ESCUCHA ACTIVA
Debemos ser capaces de escuchar de forma activa, con disposición empática, para poder comprender la experiencia de quien vamos a ayudar.
La escucha activa es definida en la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (CIE) como "gran atención y determinación de la importancia de los mensajes verbales y no verbales del paciente".
La comunicación no verbal tiene una importancia relevante, ya que aporta datos que ayudan a comprender mejor la situación de la persona. Además nuestra conducta no verbal va a tener una importancia fundamental en la actitud empática, ya que con ella demostraremos la compresión de su situación. Obtenemos no solo los datos del problema sino que demostramos el interés en ayudarle.
ASERTIVIDAD
Junto a la escucha activa es una de las destrezas, necesarias para que la relación de ayuda sea eficaz. Es la expresión de los sentimientos, necesidades o ideas a la vez que se respetan los derechos de los demás.
CONCLUSIÓN
La relación de ayuda es una de las funciones de enfermería más importantes. En nuestra profesión tenemos una visión holística de la persona, no nos debemos centrar en el ámbito fisiológico, sólo en solucionar problemas de índole física.
Con la relación de ayuda conseguimos este propósito, establecer una relación con el paciente de persona a persona, que va a facilitar el afrontamiento de la situación que vive actualmente, mediante el uso de sus propios recursos, participando activamente en la recuperación o mantenimiento de su estado de salud.

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