¡Buenos días!
Hoy vamos a tratar un tema
que, aunque pueda parecer superficial o de sentido común, es vital para el
cuidado y atención de nuestros futuros pacientes: la higiene de nuestras manos.
El
lavado de manos es la limpieza activa química y mecánica de las manos con agua
y jabón (o una solución hidroalcohólica) para eliminar microorganismos y
suciedad. El objetivo es evitar la
propagación de enfermedades que podríamos transmitir a causa de usar nuestras
manos como agente transmisor.
¿POR QUÉ?
•
Miles de personas mueren diariamente en todo el mundo a causa de infecciones
contraídas mientras reciben atención sanitaria.
•
Las manos son la principal vía de transmisión de gérmenes durante la atención
sanitaria.
•
La higiene de las manos es, la medida más importante para evitar la transmisión
de gérmenes perjudiciales y evitar las infecciones asociadas a la atención
sanitaria.
• Explicaremos aquí cómo y cuándo practicar la higiene de las manos.
¿QUIÉN?
•
Todo profesional o dispensador de servicios de atención sanitaria, o cualquier
persona que participe directa o indirectamente en la atención a un paciente,
debe mantener la higiene de sus manos y saber cómo hacerlo correctamente en el
momento adecuado.
¿CÓMO?
•
Limpie sus manos frotándolas con un desinfectante a base de alcohol, como medio
habitual preferente para desinfectar las manos cuando éstas no estén
visiblemente sucias. Es más rápido, más eficaz y mejor tolerado por las manos
que lavarlas con agua y jabón.
•
Lávese las manos con agua y jabón cuando estén visiblemente sucias, manchadas
de sangre u otros fluidos corporales, o después de usar el inodoro.
• Cuando se sospeche o
se tenga constancia de haber estado expuesto a patógenos que liberan esporas, y
en particular a brotes de Clostridium
difficile, el método preferible consistirá en lavarse las manos con agua y
jabón.
¡Un saludo y hasta la próxima!

Comentarios
Publicar un comentario